Los medios de comunicación están reforzando sus políticas de uso de la inteligencia artificial en las redacciones. El objetivo no es frenar su adopción, sino establecer límites que permitan aprovecharla sin comprometer la calidad, la transparencia ni la responsabilidad periodística. En este artículo, analizamos los principios que más se repiten en los manuales de estilo y guías de los medios y agencias de noticias de todo el mundo.
El pasado 28 de julio, la Agencia EFE publicó su Guía de uso editorial de IA, disponible en su web corporativa. El documento sienta las bases para que los periodistas de la agencia utilicen las herramientas de IA de forma ética y eficiente en sus procesos de producción informativa.
El principio más importante, ya presente en su Libro de estilo (que analizamos anteriormente en el blog), es que la IA debe ser una ayuda usada siempre bajo supervisión humana. Además, debe primar la transparencia con los clientes, que deben saber si se ha utilizado esta tecnología de forma sustancial en la elaboración de contenidos. Para ello, utilizará etiquetas y logotipos de marcaje (los impulsados por la UE, que recogemos en el anterior artículo AI Act, que debe etiquetar tu medio desde el 2 de agosto y qué no).
Fuente: Web corporativa Agencia EFE.
Además, el manual señala que los periodistas y editores son los responsables finales de la información, sólo se utilizarán herramientas autorizadas con licencia corporativa, y se prohibirán las imágenes o vídeos generados por IA que puedan confundirse con imágenes reales. La Agencia ha creado un órgano específico para auditar y actualizar las normas y ofrecerá formación continua a sus trabajadores.
Associated Press (AP) actualizó el 23 de julio sus normas sobre inteligencia artificial para reforzar el control humano en la redacción. En los tres últimos años, la agencia de noticias estadounidense ha pasado de una política de contención y experimentación muy limitada a un modelo de usos permitidos y controlados. Entre ellos, se encuentran: las primeras etapas de investigación y resumen de documentos, apoyo en la transcripción y traducción, sugerencias de titulares, corrección de estilo y optimización para motores de búsqueda. Associated Press sigue prohibiendo utilizar la IA generativa para crear, modificar o mejorar fotografías de prensa.
Según los nuevos estándares, la IA podrá ayudar a los periodistas con tareas específicas pero el criterio editorial, la verificación y la rendición de cuentas siguen siendo responsabilidad de los informadores de AP, en la misma línea de la Agencia EFE. Associated Press recalca que sus valores fundamentales siguen siendo la precisión, la imparcialidad y la rapidez, y añade que, a medida que la tecnología siga avanzando continuará evaluando cómo puede mejorar de forma responsable los flujos de trabajo en la redacción.
La Universidad de Valladolid ha analizado 45 manuales de estilo, guías y políticas internas sobre IA de los medios, entre ellos, el de la propia AP, Reuters, RTVE, la BBC, The Guardian o EL TIEMPO. La investigación,“Media Self-Regulation in the Use of AI: Limitation of Multimodal Generative Content and Ethical Commitments to Transparency and Verification” se publicó en Journalism and Media en febrero de 2025.
El estudio analiza qué permiten, qué limitan y qué prohíben los medios en el uso de la IA generativa, especialmente para generar textos e imágenes, automatización de tareas, verificación de información, propiedad intelectual y plagio.
Una de las conclusiones principales es que los medios que han desarrollado estas políticas internas tienden a limitar la generación automática de contenidos, al tiempo que ponen mucho énfasis en la transparencia , la verificación y la supervisión humana. El estudio recoge una frase de la suiza Heidi News que resume muy bien la filosofía que aparece en muchos de estos manuales: la IA puede facilitar o mejorar el trabajo de la redacción, pero la inteligencia humana sigue estando en el centro de la producción editorial.
Fuente: imagen generada por Gemini.
Este es probablemente el consenso más claro de todo el estudio de la UVa. 44 de los 45 documentos analizados mencionan expresamente la supervisión humana. El estudio concluye que la ia se concibe como complemento del trabajo periodístico, no como sustituto.
Tanto EFE como AP lo refuerzan de manera muy explícita. La agencia de noticias española establece que la IA es sólo un asistente, y que periodistas y editores son los responsables finales. Además, cualquier contenido asistido o generado por IA debe pasar por los mismos procesos de comprobación y exactitud que el resto de la información.
AP afirma, en esta misma línea, que el criterio editorial, la verificación y la responsabilidad siguen correspondiendo a sus periodistas. La IA no sustituye la información de fuentes, el juicio editorial ni la verificación.
La investigación de la Universidad de Valladolid identifica 34 de los 45 documentos con compromisos explícitos de verificación. El motivo es evidente: los modelos pueden devolver información incorrecta, sesgada o directamente inventada. La IA puede generar una respuesta, pero no puede sustituir a las fuentes ni al proceso de verificación periodística.
AP lo lleva a su formulación más clara: todo resultado generado por IA debe ser revisado y editado por periodistas antes de su publicación. La Agencia EFE aplica exactamente el mismo principio: incluso cuando la herramienta se emplea para tareas auxiliares, el resultado final debe someterse a revisión humana.
Como hemos visto, aquí AP ofrece un ejemplo muy claro de lo que una redacción considera usos aceptables de la IA:
La frontera está clara: la IA no puede sustituir la labor periodística, las fuentes, la verificación ni el juicio editorial. El estudio de la UVa concluye que las guías tienden a limitar especialmente la generación de textos periodísticos completos, mientras aceptan más fácilmente usos de apoyo.
Aquí EFE es especialmente contundente. Su guía establece que nunca se utilizarán imágenes generadas por IA que puedan confundirse con imágenes reales. Las recreaciones o infografías pueden utilizar IA, pero debe resultar evidente que no son imágenes reales y debe indicarse su naturaleza.
La agencia estadounidense va todavía más lejos. AP mantiene la prohibición de utilizar IA generativa para crear, alterar o mejorar fotografías informativas.
EFE, por ejemplo, señala que informará al cliente cuando la IA haya tenido un impacto significativo en la creación de contenido, utilizando etiquetas o fórmulas explícitas. Pero no exige identificar cada uso de la IA, ya que quedan fuera tareas auxiliares como edición, traducción, transcripción, subtitulado o creación de documentación y contexto a partir de bases de datos propias de la agencia.
Esto coincide con la tendencia que ya aparecía en las políticas anteriores de los medios: la transparencia debe ser proporcional al impacto editorial de la IA, no necesariamente una obligación de etiquetar cualquier uso de las herramientas. Esta aproximación también conecta con las obligaciones de transparencia que establece progresivamente la normativa europea para determinados contenidos generados o manipulados mediante IA.
En cuanto a la seguridad y privacidad, se recoge en 28 de los 45 documentos analizados por la investigación. Los medios señalan que no se introducirá en un chatbot público aquello que un periodista no podría enviar a un tercero. Esto incluye, por ejemplo, datos personales, información de fuentes confidenciales, documentos internos, material sujeto a derechos, información sensible o todavía no publicada.
Las políticas más recientes, incluso, empiezan a exigir herramientas autorizadas. EFE, por ejemplo, establece que sólo se utilizarán herramientas con licencia corporativa para reducir riesgos técnicos, legales e informativos.
Como vemos, ya no se trata simplemente de manuales de buenas prácticas, sino que es gobernanza de IA aplicada a la redacción. Una redacción donde la IA ayuda, pero el periodista decide, y dónde, cuanto mayor sea el impacto de la inteligencia artificial, mayor debe ser el nivel de control, supervisión y transparencia.
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En bCube entendemos la IA aplicada al periodismo como una tecnología que debe integrarse en la redacción con control, contexto y supervisión. bCube Synapse potencia el trabajo de los equipos editoriales, se adapta a la línea editorial de cada medio y permite configurar los procesos de IA de acuerdo con sus necesidades y criterios de gobernanza. Nuestro enfoque busca alinear la inteligencia artificial con los estándares éticos y las normativas de transparencia vigentes.